Los Abusos sexuales son
conductas coactivas más bien habituales, que no están bajo el control
del sujeto y de las que éste se siente necesitado para excitarse sexualmente.
Las ofensas sexuales abarcan todo tipo de conductas eróticas que van en
contra de la libertad. En esta definición incluye toda una serie de comportamientos
sexuales en los que el destinatario de tal práctica (los niños en
el caso de la peidofilia o el incesto) o la práctica sexual en sí
misma (por ejemplo, la violación o el acoso sexual en el trabajo) suponen
un claro atropello contra la libertad de las personas y tienen, por tanto, una
consideración legal de delito. En
todas las ofensas sexuales la mayoría de las víctimas son mujeres,
y la mayoría de los agresores, hombres. Ls razones de de esta preponderancia
masculina entre los ofensores sexuales son diversas. En primer lugar, el mayor
impulso sexual masculino, que puede llevar a fijar la atención sexual en
una mayor variedad de estímulos. En segundo lugar, el mayor componente
agresivo de los varones, que puede llegar a explicar la adopción de conductas
violentas ligadas al sexo (como el caso de la violación). Y en tercer lugar,
una mayor indefinición de la identidad sexual masculina, que puede llevar
a la exploración de estímulos sexuales diversos (Farré, 1991). Los
factores causales de las ofensas sexuales son en gran parte desconocidos y muy
poco específicos. No obstante, la existencia de trastornos de personalidad,
sobre todo referidos al control de impulsos, el desarrollo de una autoimagen deficiente
en relación con la educación sexual culpabilizadora y negativa o
con unos modelos familiares inadecuados, parecen desempeñar un papel importante.
La violación es, sin duda,
el delito más grave contra la libertad sexual, pero hay otras formas distintas
de agresión sexual, de las que son víctimas las mujeres, mucho más
frecuntes y que resultan impunen, cuando no socialmente aceptadas. Entre estas
conductas degradantes se encuentran los comentarios soeces, las llamadas obscenas
o los tocamientos en lugares públicos, que pueden llevar a una limitación
de la vida social de la víctimas (no frecuentar ambientes donde hay muchos
hombres, no acudir a solas a un espectáculo, no montarse en un transporte
público en una hora punta, no practicar el jogging al aire libre, etc. |
No todos los agresores tienen
el mismo perfil de activación sexual, ni el mismo grado de agresividad.
Así, según el grado de violencia con el que se lleva a cabo el delito,
diversos autores han clasificado a los agresores en:
a) No violentos.
Emplean la persuasión, engaño o presión para someter a la
víctima, basándose en su relación de autoridad y poder (adulto,
padre, maestro). Éstos a su vez, se subdividen en otros dos grupos en función
de la exclusividad de su preferencia sexual: - Pedófilos exclusivos:
preferencia sexual exclusiva hacia los niños. - Pedófilos
oportunistas: Mantienen actividad sexual con adultos y en determinadas circunstancias
abusan sexualmente de los niños. Manifiestan no tener predilección
por los niños, tienden a racionalizar los abusos atribuyéndolos
a las circunstancias en que se produjeron. b) Violentos. Los que emplean
el asalto o la violencia para someter a las víctimas. Son más responsables
de lesiones y muertes. Tienen graves características de personalidad psicopática
con antecedentes de conducta antisocial. La motivación para el abuso es
sexual y violenta al mismo tiempo. Este grupo es mucho menos numeroso y evidentemente
mucho más peligroso que el anterior. |