Seyle
describe el Síndrome general de Adaptación, que consiste
en un conjunto de reacciones fisiológicas coordinadas con las que el organismo
responde ante cualquier agente procedente del exterior (agente estresante). Esta
respuesta tiene tres fases, la fase de alarma en la que se movilizan
las defensas del organismo (pone en marcha el eje hormonal hipotálamo-hipófisis-suprarrenal);
la fase de adaptación, en la que el organismo se acopla y
las hormonas liberadas (corticoides) vuelven a la normalidad. Si la adaptación
no se produce y el agente estresante sigue actuando se entra en la fase
de agotamiento, que, a la larga, puede provocar la muerte.Partiendo
de la sensación de amenaza, existen reacciones o respuestas de estrés
que se manifiestan en cuatro aspectos: 1.
Descripciones verbales de las alteraciones emocionales acompañantes:
la persona estresada suele explicar su estado de ánimo como "estoy
nervioso", "triste", "irritado", "me encuentro mal",
"ya no puedo más"... 2.
Modificaciones de la actividad cognitiva: el estrés puede mejorar
el rendimiento congnitivo al elevar la atención y el nivel de conciencia.
Pero lo más frecuente es que ante esta situación prolongada se empeore
todo tipo de actividad intelectual, razonamiento, juicio, relaciones sociales... 3.
Conductas motoras específicas que van desde el temblor a la rigidez
muscular, las expresiones de la cara o el cambio de trabajo o lugar de residencia. 4.
Modificaciones fisiológicas: toda la estructura neuroendocrina sufre
alteraciones, sobre todo el eje hipotalámo-hipófisis-suprarrenal
y el sistema vegetativo. El hipotálamo estimula la hipófisis y ésta
a las suprarrenales, que liberan los corticosteroides en la sangre y que ejercen
su efecto en todo el organismo (alteran la producción de insulina, facilitan
las úlceras gastroduodenales, provocan pérdidas de calcio de los
huesos, dan lugar a irregularidades menstruales e inducen la hipertensión).
El sistema nerviosovegetativo responde con estimulación simpática
y liberación de catecolaminas, como adrenalina, que altera la tensión
arterial, las hormonas sexuales y tiroideas entre otras cosas. ¿Cómo
afrontar el estrés?
Prácticamente, todas las personas,
cada una en su medio, se encuentran sometidas al estrés, unos se defienden
adecuadamente y otros se vienen abajo. Para afrontarlo hay que estructurar todo
un plan que se apoya en las siguientes medidas: -
Actitud psicológica: en todo momento hay que conocer aquello a lo
que uno se enfrenta, las exigencias que le impone y las posibles consecuencias.
Valorar las propias aptitudes a la hora de seleccionar el modo de vida y las actividades.
Conviene prepararse para cada situación esperando de ella lo que va a traer
consigo, ni más ni menos. -
Mantener una vida sana desde el punto de vista de la higiénico, dietético
y físico: llevar una dieta equilibrada y completa (que contenga todos los
principios inmediatos y cubrir las necesidades del organismo); evitar el tabaco,
el café y el alcohol, y realizar ejercicio físico con regularidad,
son puntos básicos para mantener la forma física y evitar la sobrecarga
de las tensiones estresantes. -Técnicas
de relajación: son sumamente eficaces; hay que aprenderlas con un técnico,
pero luego el sujeto puede ponerlas en marcha por sí mismo apenas las necesite.
Hay dos técnicas fundamentales: la relajación progresiva de Jacobson
y el entrenamiento autógeno de Schultz. La técnica de Jacobson consiste
en provocar la contración y relajación de paquetes musculares de
forma progresiva. El entremamiento autógeno es un método global
que combina mente y cuerpo. - Mantener
una situación afectiva estable y satisfactoria es básico para afrontar
el estrés. El estar encajado afectivamente, tener amigos, llevarse bien
con los otros, y, a fin de cuentras, tener un apoyo social es imprescindible. -Organizar
el trabajo y el resto de la actividad de modo que el consumo y recuperación
de energía esté controlado. Otros consejos útiles son: - Dedicar
diariamente un tiempo a las propias aficiones: leer, oír música,
pasear, ir al cine...
- Mantener una
comunicación regular y diaria con otras personas
- Programar
actividades sin agobios, no hacer más de una cosa a la vez y no empezar
una nueva hasta no haber acabado la anterior
- Evitar
las responsabilidades excesivas y no querer abarcar más de lo que se puede
- Aprender
a tomarse un tiempo para cada cosa
- tener
en cuenta que nada es definitivo ni irreemplazable, todo puede ser y todo se puede
hacer
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