Examine
sus mamas mensualmente, cuando haya finalizado la menstruación y cuando
ya no estén hinchadas (aproximadamente a los 2-3 días). Si ya no
tiene menstruación, busque un día fijo mensual para su exploración
Haga
la autoexploración con el cuerpo erguido y delante de un espejo. Es absolutamente
imprescindible una buena iluminación para que no le pase inadvertido ningún
signo o detalle.
De
pie delante del espejo, dejando el brazo opuesto suelto y relajado al costado,
palpe con la mano la mama del lado correspondiente y analice con todo detenimiento
si existe alguno de los signos que se presentan en la tabla al pie de la página.
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A
continuación levante las mamas suavemente (primero una y despues la otra)
para observar la parte inferior y analizar el aspecto que presenta la piel en
esta zona.
Levante
primero un brazo para la búsqueda de hoyuelos en la mama de ese lado, revise
bien todo el contorno y luego haga lo mismo en el otro lado.
Con
la mano opuesta y junto con la mama, explore con detenimiento la zona de la axila
y la clavícula para comprobar la posible existencia de bultos o inflamaciones.
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Para
examinar la mama derecha, debe recostarse en una posición relajada, con
la mano derecha detrás de su cabeza. Con la mano izquierda palpe a lo largo
de la parte inferior del pecho desde la axila hasta el tórax.
Cruce
la mitad superior del pecho por el centro pasando por el pezón y ejerciendo
una suave tensión. A continuación, repita la misma exploración
para la mama izquierda, utilizando la mano derecha.
Divida
su pecho en cuatro cuartos imaginarios con el pezón como centro. Esta división
le ayudará a describir la localización de cualquier posible cambio
que pueda encontrar, así como no olvidarse ninguna zona en la exploración.
ACUDA
AL MÉDICO SI NOTA:
Una masa o engrosamiento (tejido denso) en el seno.
Cambios en la apariencia de la piel del seno.
Secreción de los pezones que llegue a mojar el sostén
o las sábanas.
Artículo
extraído del libro La vida sexualde Könemann